¿Por qué los hombres son aliados del feminismo y no feministas?

Cuando volví a España, después de estar casi un año fuera desconectada de todos los temas de lucha social, empecé a escuchar entre mis amigos el término de aliado feminista o aliado del feminismo. Con total sinceridad, al principio me pareció una etiqueta más para designar algo que yo veía muy claro: que el feminismo lo llevamos las mujeres y no los hombres. ¿Para qué debíamos (otra vez) crear una expresión que manifestara con claridad las diferencias entre ser mujer y feminista y ser hombre y feminista? ¿Por qué teníamos que remarcarlo si, una vez puestas las gafas violetas, es lo primero que se debería asimilar? Es decir, si eres hombre y feminista, ¿no está muy claro que puedes apoyar la lucha pero no dirigirla?

No había pasado ni una semana de mi vuelta cuando, hablando con un amigo, intentó darme una lección sobre feminismo, ignorando de paso lo que yo le estaba intentando explicar. Le señalé que no tenía razón y que me hiciera caso a mí, que era mujer, que lo vivía y, por tanto, sabía en primera persona de lo que estaba hablando. «Pero yo soy feminista», me dijo. Cómo si eso pudiera obviar todo lo demás. Y, entonces, lo entendí. «No, perdona, tú no eres feminista, eres aliado».

Etiquetarse como feminista siendo hombre es muy sencillo. Es más, desde el punto de vista de alguien que se define a favor de la igualdad y que dice entender (o querer entender) el funcionamiento del machismo y del patriarcado sobre nuestra sociedad, es lo que se debe hacer. Lo complicado, sin embargo, es ir más allá de ponerse la etiqueta. Una vez puesta, el primer paso es dar uno hacia atrás; esto es, abandonar la primera fila que se ha ocupado durante toda la vida e ir hacia la retaguardia. El movimiento feminista debe estar liderado por las mujeres. El papel de los hombres es el de apoyarnos.

¿Por qué entonces ese extraño término que se viene acuñando desde hace relativamente pocos meses? Porque la gran mayoría de hombres, en cuanto descubren que con la etiqueta de feminista se vive con más facilidad en un entorno donde el tema esté al orden del día, se quedan ahí y no renuncian en ningún momento a su posición privilegiada. Y una vez en esa posición, se dedican a intentar dar lecciones y a ser siempre el centro de atención. El término aliado es el intento de ordenar el movimiento, visto que con un único vocablo para definir a hombres y a mujeres feministas se da lugar a confusiones sobre quién debe estar en primera línea.

El feminismo es un movimiento que, como espero que todos sepamos, lucha por conseguir los derechos que histórica y socialmente se nos han negado a las mujeres y, a su vez, por arrebatar los privilegios que se les han concedido a los hombres; es un movimiento de liberación femenina. Lo de la igualdad es la manera fácil de decirlo. Por eso mismo, porque los hombres tienen privilegios y el machismo únicamente les afecta de manera secundaria (nosotras somos el insulto, no pueden llorar o vestir de rosa porque es cosa de chicas, entre los ejemplos más claros), pero, a la misma vez, definirse como feminista no les quita los privilegios ni tampoco el gusto por ellos de golpe, hemos necesitado de la ayuda de algo que marque y defina su posición en la lucha: aliados.

¿Esto significa que los hombres no podéis hablar de feminismo? De feminismo puede hablar quien quiera, pero se trata simplemente de no intentar nunca imponer la opinión. Es decir, si en una conversación sobre el tema una chica que sabe del mismo te señala que no tienes razón o no estás de acuerdo con ella, escúchala y replantéate muy en serio lo que te está diciendo. No trates de imponerte. Porque no eres nadie para dar lecciones sobre feminismo y, por muy informado que estés, si hay alguien que lo puede explicar mejor que tú y que lo vive en primera persona, esa será siempre una mujer feminista. Ya tendrás tiempo de dar lecciones sobre él a una mujer cuando tengas una hija o alguna niña por educar que esté a tu cargo. Y, si algún día tienes la oportunidad de explicarle a alguna chica cuya educación no esté a tu cargo lo que es el feminismo, sé claro con tu posición en él y remítale siempre a alguna mujer feminista (sea una amiga, que una muchacha de alguna red social o alguna autora famosa) para que comience a moverse por el mundillo, si le interesa.

Voy a terminar con una última afirmación: la expresión es lo menos importante. Si de verdad, como hombre, quieres formar parte del movimiento y aportar todo lo que puedas, entonces te va a dar igual el término con el cual te denominen, porque vas a tener muy claro tu lugar. Lo que importa de verdad no es ser aliado o feminista, sino luchar, sea en la posición que sea, para que desaparezca el machismo, el patriarcado y todos sus apoyos. En definitiva, para que este mundo sea cada día un poco más igualitario.

 

Twitter: @Kuralaza

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